Eugenio Feijoo

  

Opiniones de lectores

La creación literaria, como cualquier otra expresión artística, no completa su ciclo creativo hasta que se expone a la consideración de la sociedad.

Escribir para uno mismo, como componer, pintar o esculpir, tienen su punto final en la consideración del público.

En este apartado de la web se recogen como información para los futuros lectores las opiniones recibidas de los libros de Eugenio Feijoo, incluyendo aquellas recibidas antes de la publicación de la página. 

Opiniones de lectores

Van Hemmen Eduardo
19//01//20 13:30:37
Durante días he permanecido inmerso en la lectura de tu libro En la misma orilla del Tajo. Me ha cautivado tanto la historia que, después de los primeros ocho capítulos y siendo yo excesivamente impaciente, he hecho algo que no debía: ir al final y hacer una lectura rápida inversa. Luego pude continuar de forma relajada, disfrutando de las delicias del relato y el lenguaje maravilloso del castellano.
Historia, costumbres, nombres y apellidos típicos de tierras castellanas que representan todo lo entrañable de un país que, después de más de cincuenta años y con vuestro permiso, considero como el mío, me sirven de antídoto contra la locura de acontecimientos recientes.
La fuerza descriptiva del relato es tal que se visualizan perfectamente los paisajes, personajes y situaciones. Si Fray Uxío se lamenta de no haber podido leer a Shakespeare en versión original, sí ha conseguido crear una tragedia a la altura de 'Romeo y Giulietta'.
Gracias por haber “rescatado” el manuscrito y haberlo trabajado para que podamos disfrutar de esta fascinante historia.
Cerrato Álvarez Ángel
19//01//20 13:28:45
Por fin acabo de leer, asimilar, gozar, disfrutar, pensar y recrearme al límite con tu obra En la misma orilla del Tajo
Desde el comienzo vi que no podía hacerlo de un tirón. Como mucho he leído dos capítulos seguidos, he parado y he estudiado recreándome con el alma y el corazón hasta que el cuerpo me pedía seguir. Así hasta acabar hoy mismo.
Este método me sirvió también para disfrutar con mis hijos en esta época, y seguir con la investigación que llevo entre manos desde hace un tiempo-.
Aunque al final citas que es una obra de ficción, es una obra de ficción enraizada en la realidad profunda y auténtica del pasado concreto en la que la centras, el comienzo del siglo XIX con la trágica guerra de la Independencia.
A través de tu obra se pueden investigar muchos de los datos concretos de aquellos momentos con sus consecuencias posteriores

-Conocimiento y descripción de la tierra, de sus productos, de su trabajo, de sus habitantes, de sus aguas, bosques, caminos, comunicaciones, villas, pueblos, ciudades, ¡y el Tajo!
-Conocimiento de profesiones, oficios, ferias, francamente bien estudiados, descritos y desarrollados, hoy día desterrados -o transformados- cuando no enterrados irreversiblemente, y que muestran un conocimiento profundo de las gentes antiguas, que fueron mucho más inteligentes y adaptadas al hábitat de lo que hoy día se piensa y se propaga.
Cerrato Álvarez Ángel
19//01//20 13:28:15
-Conocimiento de las personas. Por el libro desfilan un sinfín de hombres y de mujeres perfectamente centrados en el momento histórico de los relatos, con sus sentimientos, sus luchas, sus pasiones, sus mezquindades, -aunque pocos-. En medio de este mundo destacan D. Antonio, su hija Rosa, Luis del Cerro y los amores imposibles de ambos acabados en tragedia, Antoñita y Vicente, el Empecinado y el séquito de sus incondicionales, posaderos y gentes de las posadas, los curas guerrilleros, y los portugueses y portuguesas perfectamente centrados en su carácter.
-Conocimiento del momento histórico de comienzos del siglo XIX, con la guerra desgraciada, devastadora, asesina, humillante para el pueblo, y de soslayo para las castas poderosas como muy bien describes en la vida que tuvo que desarrollar en Madrid sobre todo Toñita, y Vicente, una descripción concisa, breve, y perfectamente real. ¡¡Esas eran sus vidas!!: las de las gentes del pueblo, y las de las castas del poder, -por cierto, entonces y ahora-.
-Muy bien descrito está el mundo religioso del momento: conventos, procesiones, romerías, peregrinaciones, ermitas, oraciones, novenas, y el papel de los curas de los pueblos de entonces, con el añadido de los problemas de desamortizaciones, exclaustraciones, asaltos a archivos e imágenes, y éxodos de sus habitantes.
Cerrato Álvarez Ángel
19//01//20 13:27:06
-Y sobre todo, la descripción perfecta, minuciosa, variada y profunda del alma femenina, -que mira que no es difícil meterse en ese mundo, o eso creo y tengo vivido-. Una descripción positiva, la del alma de Toñita, y una más complicada y psicológicamente perfectamente femenina, la de Rosa, que acabó en la tragedia de su amor profundo y vital, Luis.
-Descripción apasionante de personas como el Empecinado, D. Antonio, Vicente; el mezquino, hipócrita, vengativo LIboire, y el más profundo, Luis del Cerro, un personaje de tal forma conseguido, que es el perfecto prototipo de héroe de tragedia antigua, enraizado en el amor imposible, en la Naturaleza, -con el Tajo como centro vital-, en la lucha y en el trabajo honrado. Las descripciones que haces del Tajo de aquí y del Tajo de Barquinha y de sus alrededores, es asombrosa, con la ribera del Almourol y los peñascos de la margen derecha, que causan su muerte. Las citas frecuentes de la margen derecha me han causado asombro, pues no hace tanto tiempo, cuando mi mujer y yo estábamos ya jubilados, nos fuimos al camping de Golegá, pasamos allá dos semanas, le hicimos el centro de un recorrido de tierras, bosques, ciudades, trabajos, personas y toponimia, y no pudo faltar la visita repetida varias veces a lo que queda del viejo castillo de Almourol, ¡imagina el placer de verlo reflejado de nuevo!
- También pudimos observar que por estas tierras sigue vivo Camôes, que citas en los momentos precisos de las pasiones de Luis del Cerro. También observamos que, aunque muy difuminado, por allí sigue vivo Saramago.

-El castellano está perfectamente dominado con un rico vocabulario adaptado a las situaciones que describes con el añadido tan repetido en nuestros clásicos, los refrenes certeros que valen por cincuenta mil filosofías en las que el pueblo fue siempre un maestro.
Cerrato Álvarez Ángel
19//01//20 13:25:51
-Los capítulos más apasionantes me han sido los cuatro últimos, donde se va intuyendo la solución definitiva del encuentro, conciliación y reconquista del viejo, insustituible y vital amor de los dos protagonistas: la tragedia. Pero aquí sabes manejar muy bien el elemento misterioso de tantas tradiciones populares, la creencia de que en el balneario existe una extraña presencia de vengativa “meiga” maligna que se cruza y destroza todo, de manera especial los asuntos vitales del amor.
-Pero hay un capítulo que me ha hecho reír: El de “La medicina popular”. Para que digan que el pueblo es tonto!!!, porque me ha recordado, además, varios sucesos de los contrastes entre la sensatez y la experiencia popular con los a veces atrabiliarios conocimientos científicos. Como aquel que tanto me contaron por Xinzo de Limia a propósito de las concentraciones parcelarias de la Laguna de Antela por los años sesenta, cuando los ingenieros agrónomos programaron los canales de desagüe ¡¡¡de abajo arriba!!! Y no te digo nada, lo bien que lo pasaba yo escuchando a las viejas los recuerdos de cuando de jóvenes se amartelaban en los bailes, no escasos precisamente, de las plazas, con “gardiñas” y guardias civiles mientras los contrabandistas estaban a lo suyo por la otra punta. O de aquel otro, un viejo pastor, a quien le pregunté por los trabajos de las ovejas, que por cierto poseía con ayudas oficiales fuera de todo control; se hacía el tonto como que nada oía y salía por peteneras; el amigo que iba conmigo, me dijo, déjale, está más sordo que una tapia, y airado, y con el cachavo levantado, nos respondió, ¡¡¡que no estoy sordo!!!, y partidos de risa nos largamos al ver cómo nos había ganado la partida.
Hay un punto esencial en el libro: la investigación de campo a través de los informantes que citas y la minuciosa investigación de archivo y bibliográfica. ¡!Enhorabuena!!! Sí señor, así se hacen las cosas.
Marcelino Ramón
21//09//16 16:38:25
He leído tu libro Los Silencios de Martina y, aunque mi dedicación empresarial no me permite ser un gran lector, y mucho menos crítico literario, apoyándome en nuestra amistad me permito hacerte algunos comentarios sobre la novela.
La lectura me resultó fácil y agradable, entre otras cosas porque encontré en ella ciertas similitudes con mi día a día. Estas no tienen nada que ver con el amor a los cincuenta, pues hace treinta años que estoy casado y sigo amando a la misma mujer. Tienen que ver con los problemas de la empresa, con la familia, con el trabajo, aunque, como digo, en circunstancias diferentes.
Luis, el protagonista de la obra, es un personaje que me gusta y me disgusta a la vez. Me gusta su vena romántica, y su evolución en lo que escribe. Mi mujer suele decirme que me expreso mejor cuando escribo que cuando hablo, y a Luis creo que le pasa lo mismo en la novela. Me disgusta por sus celos enfermizos, y lo peor es que los sufre en silencio y cuando se los muestra a Martina, la protagonista femenina, resulta cansino, como para mandarlo a paseo, por no utilizar un lenguaje más coloquial.
Si no fuese un personaje de ficción, a Luis lo pondría de vuelta y media, pues no puedo entenderlo. Yo soy de los que piensan que el amor es lo que te permite hacer las locuras más disparatadas y Luis no mea fuera del tiesto en ningún momento, por lo que su enamoramiento lo enmarco dentro del amor platónico, pues de físico no tiene mucho. Resumiendo, veo a Luis demasiado moderado, muy meticuloso, y lo peor, inseguro de si mismo.
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21//09//16 16:37:13
En cuanto a Martina, pienso que es esa mujer a la que valdría la pena conocer. Creo que después de la atracción inicial por Luis se fue enamorando poco a poco, o más bien él la fue enamorando con su prosa. Si pudiéramos pesar el amor, la balanza se inclinaría hacia Luis; si pudiésemos pesar la personalidad, sin duda la balanza se inclinaría a favor de Martina.
Por otro lado, Martina tuvo la oportunidad de aclararnos a los lectores lo que nos intriga durante toda la novela cuando en uno de los últimos capítulos se confiesa con una amiga, pero se ha muerto y nos ha dejado con la duda, con la sospecha y, lo peor, al pobre Luis hecho polvo. Si me preguntases mi opinión con respecto a la infidelidad de Martina hacia Luis yo te diría que sí. Pienso que Martina era infiel a Luis en cuanto al sexo, pero no en el amor. Con el tiempo ella se dio cuenta de que nunca antes había sentido y tampoco le habían ofrecido un amor como el de Luis.
Cuando como autor de la novela te pones en la piel de Martina lo haces perfecto. Las mujeres tienen esa facilidad de hacer sencillo lo complicado y de retorcer lo sencillo. Yo diría que, entre los e-mails que se cruzan los dos personajes, los de Martina parecen realmente escritos por una mujer.
Martínez Hernando Bernardino
20//04//16 16:45:44
Texto de la presentación que hizo el profesor Bernardino M. Hernando del libro Relatos de Halcones y Palomas. El acto tuvo lugar el día 2 de diciembre de 2015 en la Casa de Galicia de Madrid. Los lectores interesados también pueden ver el vídeo correspondiente en el apartado Presentaciones.

Cuando Eugenio me preguntó qué quería yo poner después de mi nombre en la tarjeta de invitación para este acto de presentación, se me ocurrió una inocente broma con la que, al fin, Eugenio estuvo de acuerdo. Poner sólo el nombre. Con lo cual conseguiríamos lo siguiente. La inmensa mayoría de los invitados pensarían:”¿Y quién será este individuo? Pero si sólo ponen su nombre debe de ser porque es muy conocido , no necesita más y en mi ignorancia debo de ser el único que no lo conoce”. El pobre invitado ya está vencido. Acudirá al acto humildemente pero con aire de estar de vuelta que es la mejor disposición para escuchar a cualquier indocumentado como se escucha a un oráculo.
No me negarán que la broma es inocente.
Lo que no dije a mi amigo Eugenio es que hubiera deseado poner después de mi nombre este escueto adjetivo: “lector”. Eso sí hubiera sonado a broma y sin embargo es la única verdad. Toda mi vida ha sido tiempo de lectura, con algunos breves espacios para trabajar un poco y ganar el pan. No he hecho más que leer. Por eso, a estas alturas (alturas que son ya bajuras) de mi vida puedo permitirme el lujo de abandonar la lectura de cualquier libro allí donde deje de interesarme. Soy malo para casi todo pero muy bueno como lector. Por eso me siento justificado de haber aceptado la invitación de mi amigo Eugenio Feijóo. Mi amistad y mi condición de buen lector me han traído aquí. Si hubiera tenido que abandonar la lectura de este libro ,”RELATOS DE HALCONES Y PALOMAS” no hubiera venido a presentarlo.
Primera reflexión ,pues:este libro se deja leer con gusto, con mucho gusto. Es lo menos y quizá lo más a que puede aspirar un libro de relatos.
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20//04//16 16:44:36
Hay otras condiciones anejas a la literatura de Eugenio que destacan en todo lo que ha escrito. La primera, Eugenio es autor de uso, no de cambio. Me explico: fue el economista clásico Adam Smith quien inventó, o al menos el primero que divulgó, uno de los conceptos básicos de la economía: la división de los valores en valores de uso y valores de cambio.
El valor de uso es el de las cosas de cada día, las cosas que usamos y nos sirven: una silla, unos zapatos, un bolígrafo…
El valor de cambio por antonomasia es el oro que no sirve para nada pero hace rico a quien lo posee. O el diamante cuyos desorbitados valores de cambio no se justifican de ningún modo en la vida laboral diaria, es decir, en su uso. Con decir que al observador vulgar sólo se le alcanza el modesto uso del diamante para quebrar cristales en línea recta… Hace unos días Sotheby´s , la gran empresa de subastas, subastó en Ginebra el famoso diamante Blue Moon, de 12,03 quilates, por 45 millones de euros . El Blue Moon es de intenso color azul y está montado sobre un anillo. El comprador de Hong Kong que se quedó con él, un millonario de la nueva hornada china, lo adquirió para una niña de 7 años, llamada Josephine, hija suya. ¿Qué puede hacer una niña de 7 años, aunque se llame Josephine, con un anillo así? Nada, ni siquiera ponérselo. Aunque no sea más que por miedo a perderlo. El diamante no es para ponérselo ni para ningún otro uso que no sea la exhibición de una supuesta riqueza o la vanidad social . Sólo tiene valor de cambio. Es decir, vale lo que valen las cosas que pueden cambiarse por él. Un valor vicario y un poco infantil, aunque encandile y , a veces , enloquezca, a los señores mayores e influyentes. En fin, una loca inconsecuencia más en este mundo de locas inconsecuencias.
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20//04//16 16:43:43
Ya más de una vez se han aplicado estos conceptos de la economía (valor de uso-valor de cambio) a la crítica literaria. Hay escritores con valor de uso: los que son leídos con placer . Y escritores con valor de cambio: los que son citados para presumir. Los que sirven para el intercambio de vanidades y otros jolgorios sociales. Lo verdaderamente curioso es que los escritores más citados son los menos leídos. Todo el mundo cita a Kafka, a Joyce, a Sócrates, a Platón…Pocos, muy pocos los han leído. Y a Sócrates nadie ha podido leerlo porque no escribió nada. Si todos los que dicen, citando a Ortega, “yo soy yo y mi circunstancia” hubieran leído a Ortega… Pero no hay peligro: los escritores con valor de cambio sirven para presumir no para ser leídos. También son llamados “escritores de culto”, es decir, de un prestigio tan grande que ronda el fervor; pero sin lectores. Por algo se dice que la fe es creer lo que no vimos.
Eugenio Feijóo es escritor con valor de uso. Lo mejor que se puede hacer con este libro que hoy presentamos es leerlo. Compensa al lector, que se siente respetado y deleitado, con la sensación, no sólo de no haber perdido el tiempo sino de haberlo ganado en la observación placentera y aleccionadora del mundo en el que vive. Da la impresión de que el autor, Eugenio Feijóo, está en posesión de una mirada más profunda que la nuestra como para ver más allá de la realidad, es decir, la verdadera realidad, no la mera apariencia. Es como si alguien nos contara nuestra propia vida y descubriéramos en el relato matices y aspectos desconocidos para nosotros mismos. Es una experiencia muy interesante pero un poco inquietante. Aunque da la casualidad de que el buen escritor lo es porque profundiza, revela, inquieta.
Sin embargo, el escritor Eugenio Feijóo, no servirá como valor de cambio, por lo que enseguida diremos.
Hay personas tan listas que se les nota demasiado que son listas. O sea, que no son tan listas.
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20//04//16 16:42:57
Hay escritores a los que se nota tanto que escriben bien que no deben de escribir tan bien. Escriben para pasmo, sorpresa y admiración del lector. Buscan los retortijones ensordecedores del lenguaje, dicen de la manera más complicada las cosas más corrientes, buscan la metáfora hasta la extenuación. Con lo que sus textos corren y saltan como arroyos entre pedruscos. Son tan admirables como fatigosos. Ganan prestigio con solemnidad y pierden lectores a chorros. Aunque nadie confesará que ha dejado de leerlos. Alguna vez se ha llamado a tales escritores “literatos de sonajero” que no supone faltarles al respeto sino negarles la adoración que buscan. Al fin y al cabo los sonajeros son útiles y, cuando menos, sirven de alarma.
La literatura más hermosa es la que fluye, la que corre serenamente, aquella cuya palabra engendra la siguiente y la da a luz, la pare sin aparente dolor. No hay parto sin dolor pero puede haber parto sin gesticulaciones.
El lenguaje de Eugenio es fluyente, sereno, sin arrumacos desmedidos al lector, sin fuegos artificiales, con la eficacia de la sabiduría y sin el relumbrón de la prepotencia. Es un lenguaje respetuoso y sencillo que no busca el asombro sino la serena transmisión de lo que quiere contar. No abusa de la metáfora ni huye desesperadamente del tópico sino que lo abraza tranquilamente cuando hace falta. El lector se siente respetado, no sufre sobresaltos y las cosas le llegan con la suavidad de quien revive lo vivido descubriendo en ello la hondura y la belleza de la normalidad. Lo que llama Eugenio “la vida misma”.
Landeira Renato A. Periodista y abogado.
20//04//15 20:25:09
Crítica de Renato Landeira, periodista y abogado, de “Los Silencios de Martina”. Si desea ampliar este extracto puede escuchar la intervención completa de este crítico como presentador de esta obra en la Casa de Galicia de Madrid, que facilitamos en el apartado “Presentaciones”.

“Los Silencios de Martina” es la historia de un reencuentro. De pasión frustrada y reprimida. Del no olvido. Tiene ese arranque moderno, quijotesco, orsonwelliano y hitckoquiano, también de John Ford, de empezar por su final y echar la mirada atrás. No se trata de leer un qué, sino un por qué.
No olvida Luis, su protagonista, a Martina; ni Eugenio olvida su historia. Una historia que pertenece a la inquietud literaria que siempre le acompañó, desde que pisara aquellas losas romanas de Abeleda hasta (Madrid). Pero lo gallego reluce y empaña en Feijoo: melancolía y morriña. Un reflejo más de aquel “Veinte años no es nada”, tan gallego, que compuso Alfredo Lepera en 1935 e inmortalizó Carlos Gardel en su tango.
No existe literatura que no refleje un pesar de su autor. Un querer ser o un querer haber sido. Ese algo que decir a la hora de escribir empieza y acaba en el escarbar de uno mismo. ¿Qué autor no es alter ego de su protagonista? Eugenio Feijoo, Luis, heterónimos de un mismo soy-yo. Eugenio pone lo melancólico, el escenario, la atmósfera y las horas de la Olivetti. Luis el recuperar su pasado, nada nuevo, es cierto: el fresh start americano, la saudade brasileira, el fadismo portugés de la nostalgia y el fatalismo, el Begin the Beguine de Cole Porter. En lo gallego contemporáneo, me viene a la cabeza Sempre Xonxa, del gran Chano Piñeiro.
Porque Eugenio Feijoo es poeta. No es poeta quien rima versos. Ser poeta es una actitud que Feijoo tiene. Recordemos unos versos del fado por excelencia de Amalia Rodrigues: Amor, ciúme,/cinzas e lume/dor e pecado./Tudo isto existe/tudo isto é triste/ tudo isto é fado… Tudo isto é Eugenio Feijoo.
González Vázquez María Jesús
20//04//15 20:16:49
He terminado de leer tu libro “Relatos de Halcones y Palomas• Le he prestado mucha atención y me parece un mosaico de esta complicada vida. Algunos cuentos más que cuentos son cuadros: un pedazo de vida retratada con figuras en movimiento, como por ejemplo La Tribuna del Bar, o el Banquete de Primera Comunión, donde narras con fina ironía el horror en que se han convertido algunas celebraciones y el derroche de nuevos ricos que revelan.
La desesperanza también tiene su sitio en El último Capricho de un Emigrante, o en El desencanto del Viejo Sindicalista, muy bien contadas, de forma que conmueven, que es importante en Literatura. La Casa del Indiano está en una línea similar.
Es complicado y largo comentar cada cuento, pero son muy bellos La Pintora de Ojos Tristes: el personaje es literariamente hermoso. Y luego Con la Miel en los Labios, que es el que te ha salido, a mi modesto modo de ver ... más redondo. Es perfecto.
Por supuesto que en algún otro y respecto a algún párrafo te tiraría de las orejas por cargar las tintas, o el desahogo bronco de algún final, pero esto es poco en un bello libro que se merece toda la suerte. Muchas gracias por haberlo escrito y recordarme el duro mundo en que luchamos para sobrevivir.
Enhorabuena y un abrazo.
Seguín Milagros
20//04//15 20:09:56
Hola, por fin conseguí Un Ruiseñor en la Abadía la semana pasada a través de Bubok, y me lo he acabado ayer. Me ha costado trabajo encontrarlo porque aquí en La Coruña no lo había en las librerías. Me ha gustado mucho pero creo que debería referirse a más gente del pueblo y no solo a los personajes principales de la historia. El final no me lo esperaba así para nada, pensaba que iba a ser más una historia de amor y pasión. Le sugiero que escriba un segundo libro sobre el pueblo de Abeleda, porque me he quedado con ganas de más y me interesa el ambiente que refleja en toda la historia.
De Luis Rosa
20//04//15 20:01:30
Rosa de Luis:
He tenido ocasión de leer “Los silencios de Martina” y, como he visto en su web diferentes comentarios sobre el libro, me animo también a enviarle el mío por si desea añadirlo. Antes que nada, Martina no me parece una mujer tan extraña como creo que indican algunos lectores. Para mí es una mujer normal y corriente. En alguna de las páginas me ha parecido que el autor intenta analizar la filosofía y el comportamiento de Martina desde una óptica excesivamente religiosa o moralista, como si cuanto ha hecho en su vida fuera consecuencia de una transgresión de los principios morales o religiosos. Yo creo que hay que analizarla desde la vertiente humana y natural, como la de una mujer que ha vivido la existencia que le ha correspondido, sin los condicionamientos del “pecado” o de ruptura.
En algún momento de la historia ella misma viene a decir esto que yo destaco ahora, por ejemplo cuando en uno los correos electrónicos le dice a Luis, el otro protagonista y su amante, que no se vanagloria pero tampoco se arrepiente de cuanto ha hecho… Es la mejor explicación para entender su existencia y valorarla sin cargar las tintas. Diré también que su personaje me parece más natural, más humano, que el de su compañero Luis, siempre muy atado a la obligación, a las reglas del juego, tan reglamentista, tan rígido en sus planteamientos, y Martina tan libre, tan espontánea, tan natural.
En cualquier caso, me ha gustado el libro. Si tengo que buscarle alguna pega diría que quizá el autor se ha pasado en recoger demasiadas cartas mantenidas en la correspondencia de los dos amantes. Son cartas muy poéticas, pero me temo que las prisas de algunos lectores les van a impedir saborearlas como se merecen, sobre todo a los que buscan con impaciencia el final de lo que se cuenta.
González Vázquez María Jesús. Escritora
28//10//14 23:31:02
Por fin he leído “Un Ruiseñor en la Abadía”. Me sorprendió lo bien que conoces y lo bien que has plasmado la vida de un pueblo gallego. El modo de ser, de vivir, de hablar. Las denominaciones, los nombres de cada objeto y actividad, el vocabulario en gallego. La esencia de la galleguidad está en tu libro, sobre todo en el momento histórico en que lo sitúas. Además, las descripciones son muy bellas. Creo que es un libro delicado y bello.
Perezkoetxea Begoña
22//08//14 17:44:56
En compañía de un ruiseñor…
Este verano he estado en acompañada por un ruiseñor, sobre todo en Almería donde pasé unos días de descanso y disfrute. Parte de ese disfrute me lo ha ofrecido una de sus novelas, “Un ruiseñor en la Abadía”. Conocí el libro a través de una amiga. La lectura de esta novela, llena de minuciosas y exquisitas descripciones, más allá de situarte en tan hermosos parajes gallegos te hace sentirlos y olerlos. La lectura ha sido un verdadero placer; aunque estaba a mucha distancia de Abeleda, el pueblo ourensano donde se desarrolla la acción, me ha hecho sentirme muy cerca de él.

Don Luis y Olvido, sus pasiones, sus anhelos, sus lealtades... Una historia de la que probablemente muchos pueblos de nuestro país hayan sido testigos en años pasados, y que con esta novela yo he podido vivirla muy de cerca. Constantes entradas y salidas de personajes que van hilando la aparentemente sencilla y monótona vida rural, y que dejan entrever lo que quizá de autobiográfico y personal tiene esta tierna historia.

Si algún día tenemos ocasión de conocernos en persona le transmitiré de nuevo mi agradecimiento por los gratos momentos que me ha regalado. Por adelantado vayan pues mis felicitaciones por tener la capacidad de dar forma y vida no sólo a los recuerdos, sino también a las emociones y los sueños.
González Vázquez María Jesús. Escritora
19//08//14 17:49:34
He pasado unos días muy entretenida leyendo tu libro Casa de Vecinos. Desde luego conoces muy bien el mundo que nos rodea, tanto desde el punto de vista social como empresarial, el ambiente del momento y la psicología de las personas. Todo ello te ha permitido escribir un libro ameno y original, que retrata el cuerpo y el alma de un pedazo de barrio mixto que podía situarse en algunos de Madrid y en estos últimos tristes años. Digo tristes por el socavón económico y la consiguiente desmoralización de la gente.

Reflejas muy bien en algunos personajes y situaciones los cambios y transiciones vertiginosos que se han producido. Tu libro tiene mucho bueno. Pienso que aún mejoraría si algunos de los protagonistas redujeran sus sermones algo doctrinarios, pero esto es muy personal y quizá tu hayas visto a los personajes así y quisieras retratarlos de un modo muy real. O quizá pretendas darle un tono didáctico personal. Pero le veo muy fluido, fuera de esos párrafos. Es decir: casi todo; me gusta mucho la fluidez.
González Fernández María Josefa
11//01//14 23:29:23
A melodía dun ruiseñor inspiroulle a Eugenio Feijoo a novela Un Ruiseñor en la Abadía. Unha novela cuxa narrativa literaria posúe ritmo de tenrura cando, por exemplo, describe cómo o brillo das estrelas rompe a escuridade inmensa dun ceo ignoto.
Narra ben o ritmo dos costumes e a vida social e económica das xentes das décadas dos anos corenta e cincuenta, tempo da posguerra civil española. Tempos de escurantismo e miseria total nesa terra que hoxe chamamos Ribeira Sacra. Terra feiticeira onde todo namora: namoran os atardeceres, cando o sol debuxa o horizonte, cada dia dun xeito diferente, e na cima dos seus cumios despuntan maxestuosos e perdurables os mosteiros, abadías e igrexas. Nesta natureza pasou o autor os primeiros anos da súa infancia, e cando marchou alén da nosa Galicia xa levaba nos seus ollos e na súa pel o ceo, os ríos, os lameiros inclinados e a forma de vida dos aldeáns da Abeleda. Levaba no seu corazón a Ribeira Sacra.
Na novela lemos cómo celebraban os nosos ancestros o nadal ó carón lo lume, o tempo das castañas e a néboa, a festa do quince, os días da sega. Os personaxes como o prestamista de Aguil, o mestre Betula, Concha a campaneira, danlle vida ao relato. A lectura de Un Ruiseñor en la Abadía perfila de xeito brillante a vida dos días daqueles anos, e lelo é francamente una delicia.
Cruz Domínguez Modesta
11//01//14 23:28:17
Leí tus dos libros hace ya algún tiempo, pero el ritmo que nos impone Madrid hace retrasar las cosas una y otra vez… Me gustó más Un Ruiseñor en la Abadía porque habla de un mundo rural que yo conocí –un poco- y que está prácticamente desaparecido. La vida en las aldeas de Galicia en aquellos años, las comidas, los trabajos, las costumbres… me resultó grato. Además, utilizas palabras de árboles y otros elementos que no conocía. La historia del cura y del ama de llaves es, además, un clásico en la Galicia rural…
Con Los silencios de Martina, sin embargo, no conecté igual, aunque se ve que es un libro en el que tú has volcado muchas de tus experiencias en el mundo empresarial, un mundo, por cierto, que me resulta muy desconocido. Me gustó el comienzo, el primer capítulo, el del cementerio, que tiene una atmósfera sugestiva y abre muchas preguntas; pero luego me fui enfriando; no sé si tuvo que ver que lo leí en dos tiempos (lo empecé en Ourense y continué en Madrid unas semanas después).
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