Eugenio Feijoo

  

Opiniones de lectores

La creación literaria, como cualquier otra expresión artística, no completa su ciclo creativo hasta que se expone a la consideración de la sociedad.

Escribir para uno mismo, como componer, pintar o esculpir, tienen su punto final en la consideración del público.

En este apartado de la web se recogen como información para los futuros lectores las opiniones recibidas de los libros de Eugenio Feijoo, incluyendo aquellas recibidas antes de la publicación de la página. 

Opiniones de lectores

Martínez Carlos
11//01//14 23:27:08
He quedado impresionado de una historia de amor imposible tan intensa como describe en Un Ruiseñor en la Abadía. Me ha gustado la sutileza y la ternura con la que ha dibujado la relación de Olvido y don Luis. Los matices, los tiempos, los silencios. La relación con el entorno natural, con las gentes del pueblo. Ha logrado que me transportara a la melancolía, entendida como algo positivo, de unas gentes y una sociedad que no viví en tiempo ni en espacio. Tengo muchas ganas de poder conocer los entornos que ha descrito. Los caminos, campos y valles, para intentar escuchar el trino del ruiseñor.
He de reconocerle que me emocioné con el final del libro. Alguna lágrima me recorrió la mejilla en pleno transporte urbano. Es duro, pero coherente con el contexto de los personajes y su historia. Reconozco que los pasajes escritos en gallego se me hicieron un poco duros. Implica un esfuerzo para lograr entender con claridad lo que se dice. Quizá un pie de página ayudaría al lector no gallego; permitiría entender mejor la sociedad gallega y sus costumbres como creo que era su intención.
Quiero referirme a tres personajes que aparecen en el libro y que me dejaron poso, además de Olvido y don Luis. El maestro Betula… Todos habríamos deseado tener un profesor así. Me sentí dentro de las salidas que ese hombre hacía con sus alumnos fuera de la escuela. Muestra que es posible otro modo de enseñanza. El Indiano y sus andanzas… Con qué claridad nos muestra los avatares de un pícaro. Los contrastes tan fuertes de una sociedad gallega y española de la época. Le sugiero que piense en este personaje como actor principal de alguna otra obra. La madre de don Luis… Perdone la comparación, pero me recordó a Carmen Sotillo, esposa de Mario en Cinco horas con Mario, de Delibes. Le hago este comentario ya que aunque su presencia en la obra no es muy significativa, sí que dibuja los complejos y prejuicios a los que se ven sometidos ciertos individuos cuando otros a los que consideran iguales actúan de un modo radicalmente distinto al que se espera de ellos.
Bartolomé Ramo Tamara
11//01//14 23:25:37
He tenido el placer y privilegio de leer su obra Un Ruiseñor en la Abadía y no quiero dejar pasar la ocasión para felicitarle por tan emotivo relato.
Le mentiría si le dijera que he disfrutado con cada capítulo, pues en muchos de ellos he tenido el corazón en un puño y el alma hecha un guiñapo (sobre todo en los concernientes a Olvido y a la visita de la madre de don Luis o a la insostenible situación entre ambos), pero los he vivido intensamente, con los cinco sentidos y creo que esa es la línea que separa un buen libro del resto, que usted ha traspasado sin duda.
Me ha encantado el modo en que perfila los personajes y los valores e ideas que se desprenden de cada uno de ellos en aquella sociedad rural gallega de los cincuenta. Doña Jovita, el maestro Betula, Uxío, Olvido, don Luis, el resto de los curas de las zonas aledañas… También la descripción que hace de sus paisajes y costumbres. Han sido especialmente entrañables para mí los paisajes costumbristas y aquellos que nos acercan a ese mundo a través de los inocentes ojos de Uxío. Su lectura ha sido un descubrimiento.
Antes de terminar, permítame una sugerencia. Para todos aquellos que no somos gallegoparlantes sería aconsejable acompañar los diálogos y alocuciones de una pequeña traducción a modo de nota o pie de página, pues aunque en la mayoría de las ocasiones se comprende, puede que se pierda la esencia o que la traducción no se ajuste al mensaje.
Cuesta Ibáñez Constantino
11//01//14 23:24:23
Como yo también soy escritor y he publicado en la misma editorial me atrevo a comentar tu novela Los silencios de Martina, que acabo de leer. A los que escribimos nos gusta que analicen nuestros escritos, en general, y por eso voy a proceder a emitir mi opinión que espero no te importe ni te moleste.
Se trata de una novela, siempre bajo mi opinión, imbuida de prosa poética romántica llena de música. Por cierto, que supera, como dice la protagonista Martina, a los versos de Neruda que hay en ella. Tiene un comienzo que empieza por el final y un final que es el principio, lo que cual no es frecuente ver (bueno, en Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez). Continúa con una relación de amor entre personas maduras, marcada por la obsesión rayana en la paranoia celotípica por parte del protagonista Luis, que a mí se me asemeja, salvando las distancias y los argumentos, a Vladimir Nabokov en Lolita, o que llega a veces a los enrevesamientos mentales de los Hermanos Karamazov, de Doctoiesky. Creo que refleja muy bien dos diferentes formas de amor, el apasionado casi enfermizo e incluso infanto-juvenil basado, casi siempre, en el temor de que se pudiera perder o compartir, y el racional, mas adulto y pausado, más frío y calculado, más condicionado por el momento de la vida en el que se esté y las vivencias que se hayan tenido. En resumen, bajo mi punto de vista, se trata de una novela de amor adulto, de celos desmesurados contrapuestos al amor racional, y que he leído muy gustosamente.
Alvarez Juanino Nuria
11//01//14 23:21:30
Comencé a leer Los silencios de Martina en el metro de Madrid de regreso a casa. Durante el viaje me dio tiempo a terminar el primer capítulo, que me gustó mucho y me enganchó. Por diversas circunstancias no pude continuar la lectura hasta pasados unos días, pero luego la he leído dos veces, con aproximadamente un mes de diferencia entre ellas, y en la segunda ocasión fui tomando algunas notas que son las que ahora recojo en este escrito. Es decir, que ya tenía todo bien reposado y con visión de conjunto.
El título de la novela me parece muy acertado, y me sorprende el cambio de registro con respecto a Un Ruiseñor en la Abadía. Me llama la atención, sobre todo, porque en ellas te reconozco, aunque con una personalidad muy diferente a la que caracterizaba tu forma de ser en la vida profesional. Por cierto, me gustan mucho las referencias al mundo de la empresa que haces en Los silencios de Martina. Me recuerdan vivencias muy intensas de nuestra etapa en el mundo empresarial. No sé cómo perciben toda esa trama secundaria otros lectores que no hayan compartido contigo ese espacio vital, pero sinceramente creo que también a ellos les puede resultar interesante ese marco complementario, el de la vida y las relaciones laborales que tanto marca a los personajes de la historia.
Antes de entrar en la temática y los personajes me gustaría hacer unas breves referencias a la forma de escribir y al esqueleto de la novela. La estructura de la obra me parece muy acertada. Los cambios temporales y las referencias al pasado de la línea argumental principal están muy conseguidos. Incido, de nuevo, en el poderoso gancho del capítulo inicial, en el que se apuntan ya tantas cosas del contenido de la novela. Creo, de verdad, que está muy bien llevada y que esa estructura consigue que el propio lector tenga tantas dudas como Luis, el protagonista masculino, sobre la fidelidad de Martina. Me parece que están muy bien las referencias a los paisajes reales. Te puedo decir que estoy deseando conocer Tordesillas, una de las zonas en que se desarrolla la historia.
Y voy con el asunto. Me ha sorprendido mucho el tema protagonista de la novela puesto que, sin duda, los celos lo impregnan por completo. Durante toda la lectura se me venía a la cabeza un libro que leí hace unos años y que me impresionó mucho. Me refiero a Los días del abandono, de la italiana Elena Ferrante, aunque la obra de esta escritora es mucho más dramática y tremendista. Tan es así que sólo se lo he recomendado a gente muy equilibrada sin problemas con su pareja, porque de lo contrario sufrirían mucho con su lectura. Digo que me ha recordado este libro por su efecto “atrapante” y, en el mejor sentido del término, “agobiante” en relación a que las obsesiones de los personajes lo impregnan todo. Me da la impresión de que las personas celosas (y luego hablaré de ello) lo pasarían tan mal leyendo Los silencios de Martina como una persona abandonada con la lectura de Los días del abandono.
Con respecto al tema de los celos, yo creo que hay dos maneras de entenderlo: el de las personas que padecen esa enfermedad como patología (¡terrible a mi modo de ver!), y el resto de los seres humanos a los que sólo se nos plantea cuando tenemos la certeza o las serias sospechas de que compartimos con terceros a los seres más queridos. Tu texto me ha hecho reflexionar bastante sobre este tema, y doy gracias a la vida por no haber tenido un marido celoso, porque él hubiera sufrido mucho con mis continuos viajes y mi vida social durante toda mi carrera profesional, a pesar de que, como es la pura realidad, hubiera sido un sufrimiento absolutamente innecesario y sin motivo. Aun no siendo celosa patológica y habiendo tenido la suerte de no tener ni dar motivos para los celos puntuales, el enfoque me ha parecido muy cercano, muy humano y muy creíble.
Me gusta más el personaje de Luis que el de Martina. Me parece más cercano. Luis me cae bien. Un día dijiste que al escribir de Martina alguien te había dicho que demostrabas tener poca idea de la condición femenina. No estoy en absoluto de acuerdo con esa opinión. Lo bueno de haber tenido la oportunidad de conocer a tanta gente y tan diferente durante toda mi vida y, sobre todo, de tener la gran suerte de contar con amigas tan interesantes como yo he tenido y tengo (porque conservo durante años las relaciones) me lleva a pensar que no podemos hablar de condición femenina (ni creo que masculina, aunque a los hombres les conozco menos) más allá que los puros temas físicos. Es decir, no hay comportamientos tradicionalmente femeninos o masculinos puros, y que todos somos una mezcla. Yo sí me creo el personaje de Martina, y la reconozco en algunas de las mujeres que he tenido la oportunidad y suerte de tratar.
Me llama la atención también el romanticismo de la novela, que es, ante todo, una obra de amor. Luis se desnuda continuamente para contar lo que siente y cómo lo siente. Y lo que choca es que sea el hombre quién lo hace y cómo lo hace. En la mayoría de los casos, sería la mujer quien escribiría los textos más íntimos, románticos y profundos… y los silencios serían los de Luis.
Rubín Jose Manuel
11//01//14 23:18:04
Los Silencios de Martina es una historia amorosa entre adultos con un tramado social y empresarial que transcurre en gran parte en la provincia de Ourense. Esta obra podría ser también una guía turística de nuestra provincia impregnada de literatura. La novela de Eugenio Feijoo rezuma amor a esta tierra, lo que demuestra que la ourensanía es un sentimiento que está en cada uno de nosotros, y que no es exclusiva de nadie en particular.
No se trata de un relato de otro tiempo, sino de una novela de hoy. Cuenta una relación de pareja hilvanada a base de miradas, de guiños, de empatía, de encuentros furtivos, y también a base de correos electrónicos y de sms. Correos escritos a impulsos del corazón en la soledad de la noche o de la oficina, y que muchas veces tardaban demasiado en ser contestados, y de ahí el título de la obra: Los silencios de Martina. En resumen, se trata de una historia magnífica y fascinante que, como se dice en las solapas del libro, demuestra que las pasiones no sólo son cosa de juventud.
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