-Y sobre todo, la descripción perfecta, minuciosa, variada y profunda del alma femenina, -que mira que no es difícil meterse en ese mundo, o eso creo y tengo vivido-. Una descripción positiva, la del alma de Toñita, y una más complicada y psicológicamente perfectamente femenina, la de Rosa, que acabó en la tragedia de su amor profundo y vital, Luis.
-Descripción apasionante de personas como el Empecinado, D. Antonio, Vicente; el mezquino, hipócrita, vengativo LIboire, y el más profundo, Luis del Cerro, un personaje de tal forma conseguido, que es el perfecto prototipo de héroe de tragedia antigua, enraizado en el amor imposible, en la Naturaleza, -con el Tajo como centro vital-, en la lucha y en el trabajo honrado. Las descripciones que haces del Tajo de aquí y del Tajo de Barquinha y de sus alrededores, es asombrosa, con la ribera del Almourol y los peñascos de la margen derecha, que causan su muerte. Las citas frecuentes de la margen derecha me han causado asombro, pues no hace tanto tiempo, cuando mi mujer y yo estábamos ya jubilados, nos fuimos al camping de Golegá, pasamos allá dos semanas, le hicimos el centro de un recorrido de tierras, bosques, ciudades, trabajos, personas y toponimia, y no pudo faltar la visita repetida varias veces a lo que queda del viejo castillo de Almourol, ¡imagina el placer de verlo reflejado de nuevo!
- También pudimos observar que por estas tierras sigue vivo Camôes, que citas en los momentos precisos de las pasiones de Luis del Cerro. También observamos que, aunque muy difuminado, por allí sigue vivo Saramago.
-El castellano está perfectamente dominado con un rico vocabulario adaptado a las situaciones que describes con el añadido tan repetido en nuestros clásicos, los refrenes certeros que valen por cincuenta mil filosofías en las que el pueblo fue siempre un maestro.